¡Ojo, que la vista engaña!

cata de vinosLa mayoría de ejemplos del refranero español no están comprobados científicamente, es más, pocos tienen razón de ser. Pero cuando nuestras madres desenfundan su repertorio, dejan las predicciones de Nostradamus a la altura del betún y acabamos diciendo: “mi madre tenía razón”. Sin embargo, al dicho popular  “ojo, que la vista engaña”  podríamos añadirle el resto de sentidos y seguiría siendo igual de cierto. Valga el experimento del que hablamos en la entrada de hoy como demostración. Y es que allá por 2001, el frances Frèdèric Brochet, de la Univesidad de Burdeos, evidenció el poder de la vista al engañar a  nada más y nada menos que a 57 expertos en vino en su propio terreno.  Lo hizo de la siguiente forma:

Los incautos enólogos fueron sometidos a dos pruebas. En la primera se les sirvió dos vinos idénticos, uno en una botella de Gran Reserva y otro en un envase de Vino de Mesa. Y resultó que, aunque los dos recipientes contenían “un Burdeos de precio medio”, el que llevaba la etiqueta más cara recibió por mayoría absoluta mejores adjetivos, propios de un vino de calidad, que el otro. Interesante…  En la segunda prueba, los expertos participaron en la cata de dos vinos, uno blanco y otro tinto. El tinto recibió valoraciones típicas como “afrutado” o “textura consistente”. Todo muy normal. Lo que Brochet  no les había comentado a los enólogos es que las dos copas contenían el mismo vino blanco, solo que una llevaba un colorante insípido que teñía el líquido para disfrazarlo de tinto…

¿Qué estaba pasando? Se suponía que esta gente era experta en degustar vinos, ¿no? Bueno, quizás los sujetos percibían realmente esos sabores afrutados en el vino blanco porque estaban condicionados por una información (falsa).

De hecho, en un estudio similar,  investigadores del Instituto Tecnológico de California en la Stanford Business School, pudieron detectar que el cerebro de los sujetos respondía a lo que ellos creían que estaba pasando y no a lo que realmente ocurría. Me explico mejor: los participantes debían beber vino de distintos precios. Cuando les anunciaban que la copa que iban a cata de vinos preciotomar era la más cara, la disfrutaban mucho más: a través de resonancia magnética funcional (FMRI), se comprobó que las zonas comúnmente asociadas al placer (corteza media orbito-frontal izquierda) se activaba mucho más cuando los sujetos creían que bebían los vinos más reputados.

Se podría hablar en este caso del tan nombrado efecto placebo, que no es más que una reacción provocada por lo que crees que va a pasar. La expectativa puede llegar a influir tanto o más que la realidad, aunque esté ocurriendo delante de tus ojos. Para resumir y citando a Johann Wolfgang Von Goethe (y no a mi madre), nunca nos engañan, nos engañamos a nosotros mismos.

Estela Matilla

4 comentarios sobre “¡Ojo, que la vista engaña!

  1. Muy bueno Estela! De ahora en adelante pondré a mis invitados vinos don Simón (típicos de tetra brick) en bonitas botellas de cristal… 🙂

  2. ¡Eh, habéis vuelto y yo sin enterarme! Qué alegría, joder. Ya estáis aquí de nuevo. La gente con los chistes del Atlético de Madrid y los polvorones. Esto sí que es una buena nueva y no la bajada del paro. Es tan insípida la vida en internet sin vosotros… Y con una nueva incorporación al grupo. Mabeisalegrao’ el viernes.

    Al leer la entrada no puedo evitar acordarme de un profesor de la universidad explicando lo del triple ciego.

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