El vaso siempre está lleno

Ésta es una entrada corta para intentar mandar un pequeño optimista mensaje (perdón por la sintaxis inglesa) a la humanidad en general. Y es que ayer descubrí un vídeo, este vídeo, que me dio que pensar. Se trata de una charla a cargo de Luis von Ahn, conocido por ser un genio en general, pero sobre todo por haber inventado los CAPTCHAS. Los CAPTCHAS son esos molestos cuestionarios que suelen aparecer cuando quieres realizar una operación por internet (crear una cuenta de email, comprar entradas para un concierto…) y que te piden que escribas la palabra que ves en pantalla, una como las que ves aquí a la derecha.

¿Por qué me hacen perder el tiempo con esto? ¿No pueden escribir ellos la palabra? Bueno, ellos sí, pero un ordenador no. Resulta que después de 50 años de investigación y todos esos smartphones,  iPods, iPads y demás virguerías, no existe un solo programa que pueda leer estas palabras. ¿Y qué? Pues que utilizando estos cuestionarios podemos saber si el que está intentando comprar entradas para un concierto de David Bustamante es un ordenador o una persona. ¿Y qué más da que sea un ordenador? Pues el problema es que si permitiésemos a un ordenador comprar entradas para el concierto de David Bustamante, podría comprarlas TODAS y privar al mundo de la música en directo de ese fabuloso cantante… Porque los ordenadores no son capaces de hacer algunas tareas, pero las que pueden hacer, las pueden hacer millones de veces.

Lo mismo pasa con las cuentas de email. Si se lo permitiésemos, un ordenador podría crear millones de cuentas de email desde las que mandar cientos de millones de emails-spam al día (100 por cuenta).  Y es que el mundo virtual crece al mismo ritmo que lo hace la inteligencia artificial, y cada vez tenemos que poner más controles para asegurarnos de que una determinada operación no está siendo realizada por un ordenador. Y llegará el día (si no ha llegado ya) en que tengas que asegurarte de que la chica con la que hablas frecuentemente por el chat y que parece tener tus mismos gustos y aficiones, ser increíblemente guapa y estar (increíblemente) enamorada de ti, no es un programa que ha creado Amazon basándose en las compras que realizaste en su página web (igual deberías haber sospechado algo cuando la chica, que tiene por Nickname AMAZON_MOLA, te proponía continuamente quedar en una librería… ). Entonces, tendremos que pedir, como método de prevención y antes de establecer cualquier conversación en el chat, que nos resuelvan un CAPTCHA… O seguramente no, porque tarde o temprano algún informático con tiempo libre escribirá un programa capaz de leer esas palabras torcidas. ¡Y será el final de los CAPTCHAS!

Esto debería suponer una preocupación para el señor Von Ahn, pero es que en realidad, el señor Von Ahn es uno de esos informáticos con tiempo libre. Él también está trabajando en un código que descifre palabras torcidas y con tachones.  ¿¿Y por qué haría eso el bueno de Louis?? Pues porque también trabaja en un proyecto para digitalizar libros y periódicos antiguos, esos que se imprimieron cuando no existían los ordenadores inteligentes y todavía podíamos considerarnos más listos que cualquiera de nuestros electrodomésticos. Algunas de las palabras de esos libros y periódicos tienen el mismo aspecto que los CAPTCHAS de Louis, así que al trabajar en un código que lea estos libros sin errores, está cavando la tumba de su mejor invento (hasta la fecha).

De todas formas, si lo pensáis, todo va bien para Louis Von Ahn. Si alguien descubre el programa capaz de leer sus CAPTCHAS, entonces podrá digitalizar libros y periódicos mucho más rápido y sin supervisión humana. Que no, pues él sigue ganando dinero con la utilización de su sistema de seguridad anti-ordenadores. El vaso siempre está lleno para este hombre.

Esto debería haberle permitido sentarse tranquilamente en el sofá a ver la “tele”, pero Von Ahn es un hombre inquieto y pronto empieza preocuparle otra idea: “qué desperdicio de tiempo”, pensó, “millones de personas tecleando palabras torcidas gastando miles de horas al día.” Esta idea le hizo sentirse mal, pero sólo por un minuto, sólo hasta que tuvo otra gran idea: “¡vamos a utilizar este tiempo en digitalizar libros y periódicos!” . Y probablemente, con esa pequeña frase ganase otros tantos millones de dólares.

La idea es la siguiente:

Su programa de digitalización digitaliza (que otra cosa iba a hacer) un libro: va leyendo palabra por palabra hasta que se encuentra con una que no tiene claro lo que es porque está torcida y con tachones.  Así que se la manda al CAPTCHA. El CAPTCHA la coge y la pone al lado de otra que él mismo ha torcido y emborronado. Y ahora, cuando uno de nosotros (la gente normal) quiere abrir una cuenta de gmail, el CAPTCHA nos pone las dos palabritas juntas y nos pide que le digamos qué palabras son. De una de ellas conoce la respuesta y la utiliza para controlar que no somos un malvado robot, de la otra no tiene ni idea (él mismo es un robot) y nos utiliza a nosotros para que le digamos qué palabra es.

Genial ¿no? Y por eso ahora, cuando quieres hacer una operación en internet, te aparecen dos palabras en inglés torcidas. A veces con algún sentido indeseado:

Nada más que decir. Creo que el señor Von Ahn ya lo ha dicho todo.

Luis Martínez Otero y Manuel Molano

2 comentarios sobre “El vaso siempre está lleno

  1. Pues fíjate que yo había oído que esto (la última parte, la de que nos “utilizan” para descifrar caracteres) era una leyenda urbana… ¿dónde podemos encontrar esta información?

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