Por qué hacemos ciencia

(para poner los subtítulos, tenéis que darle al CC que hay en la barra de abajo del vídeo. Si no puedes verlo, dale aquí)

Ayer por la mañana me encontré con estas palabras de Richard Feynman (premio Nobel de Física en 1965) y me entraron ganas de trabajar hasta desentrañar el funcionamiento de todas y cada una de las neuronas que forman nuestro cerebro. Quería saberlo todo. O mejor, quería descubrirlo todo. “Porque lo que ya sé no me proporciona ningún placer salvo cuando me ayuda a saber más cosas”, pensé. Esto puede que no sea del todo cierto, pero ése era mi estado de ánimo después de ver el vídeo.

Movido por mi renovada motivación trabajé sin descanso durante todo el día. Leía, me preguntaba cosas, escribía (tengo más de 10 entradas para el blog a medio hacer), leía más, discutía con el jefe, discutía con mis compañeros de trabajo… Quería saber más. Saber más de cualquier cosa. Y así, empezaba a leer sobre un tema que me llevaba a otro tema e iba encadenando temas y más temas sin demasiado control.

Al final del día estaba exhausto. Y no tenía la sensación de saber más sobre nada. Me había preguntado muchas cosas pero no había profundizado en ninguna (tengo más de 10 entradas para el blog A MEDIO HACER). Cansado, miré el reloj y me di cuenta de que iba a empezar el partido de España contra Escocia, así que decidí dejar lo de descubrir cosas para otro día.

No sé si existe una moraleja para esta historia, quizás algo así como “Manuel, céntrate”. Pero sea como sea, creo que deberíais ver el vídeo, sentir esa necesidad de saber más (de lo que sea) y luego tratar de canalizar esa motivación para que no se os vaya de la manos…

Luis M. Martínez Otero y Manuel Molano Mazón

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6 comentarios sobre “Por qué hacemos ciencia

    1. Hay muchas “titulares” en este vídeo de sólo 5 minutos… A mi también me gusta el de “[el conocimiento] sólo añade, no entiendo cómo podría restar”, porque tiene mucho que ver con cosas de las que hemos hablado en este blog, como la necesidad o no de explicar el arte.

  1. Son unas palabras muy inspiradoras, ciertamente. Me gustó mucho! 😀 Y me gustaría también señalar que (creo yo) posiblemente sin esa música tan estéticamente coherente con las palabras, esas palabras habrían tenido la mitad de efecto en mi 🙂 Esto me hace pensar (ya que escribir es gratis, sigo) que la estética y sus misterios son mucho más complicados que el cerebro. Yo creo que, en realidad, el artista amigo de Feynman veía algo más, algo diferente, pero no por ser artista, sino por ser humano y sensible a los efectos sorprendentes de la estética.

    Y ya paro… Muchas gracias! 🙂

    1. Hola Efrén,
      Tienes razón con lo de la música. Pero esto siempre es así, todo suma (o resta), la música, las imágenes, la vehemencia con la que Feynman dice esas palabras… también podrías decir que si no le pusiese tanto ‘sentimiento’, no te habría llegado tanto…
      Con respecto a la estética, no tengo muy claro a qué te refieres, pero si lo que quieres decir es la percepción de la belleza por el ser humano, eso nunca será más complejo que el cerebro. Por el simple hecho de que depende del cerebro. Existe un dicho que dice que la belleza está en el ojo del que mira. Bueno, en realidad, y como veremos dentro de poco, la belleza está en el cerebro del que siente…
      gracias por tu comentario.

      thegraymatters

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