Procrastinación

“La procrastinación es la acción o hábito de postergar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes y agradables”

Me temo que las probabilidades de que estés leyendo esta entrada porque no te apetece hacer lo que de verdad deberías estar haciendo son muy altas.  Sin embargo, y aunque tú no lo buscabas cuando entraste en este inocente blog, a partir de este momento serás una persona eficiente y productiva. Y todo gracias a este libro: Art of Procrastination, The: The Art of Effective Dawdling. En él, John Perry, profesor de filosofía en la Universidad de Stanford, nos da una serie de consejos sobre cómo canalizar nuestra procrastinación hacia una vida eficaz.

La idea es simple: “Procrastinar no quiere decir no hacer absolutamente nada”, quiere decir realizar tareas medianamente útiles que NO son las tareas que se supone deberíamos estar haciendo (como leer un blog de neurociencias). Así que todo se basa en hacer una lista ordenada de mayor a menor utilidad con todas las cosas que deberíamos hacer, sean importantes o no, y empezar por abajo.

Vale, es verdad que esto de la lista no es demasiado novedoso, pero la clave está en el “todas las cosas”. Todas. Porque lo que hacemos muchas veces, para obligarnos a acabar con nuestras tareas importantes, es reducir la lista a dos o tres cometidos impostergables. Pero estos cometidos nunca se llevarán a cabo por el simple hecho de ser los más importantes. Así que, si añadimos a nuestra lista tareas relativamente pequeñas, siempre podremos aprovechar el tiempo llevando éstas a cabo.

Las dos principales pegas son: el tiempo libre se acabó, ya que tendrás que añadir tareas y más tareas a tu lista, con el fin de postergar lo más posible las de la parte de arriba, que (y esta es la otra pega) no vas a hacer nunca.

Con respecto a la primera pega, nada que decir. Es así, tu tiempo de ocio se ha acabado. Pero también es verdad que el ocio está sobrevalorado y no es más que un invento de El Corte Inglés para vendernos kits de submarinismo o botas de montaña.

La segunda pega se podría solucionar si:

1. Dejamos de procrastinar.

2. Nos surgen tareas más importantes aún.

3. Nos inventamos tareas más importantes aún (y nos las creemos).

¡Ánimo!

Luis M. Martínez Otero y Manuel Molano Mazón


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11 comentarios sobre “Procrastinación

  1. me temo que el principal problema de este método es admitir que somos procrastinadores y nunca vamos a acometer la tarea importante… Una vez asumidas nuestras limitaciones, creo que es una buena manera de aprovechar el tiempo.

    🙂

  2. Dios!! 😀 Este sistema es una revolución! Denota una increíble visión del aprovechamiento de los recursos personales y el tiempo. En serio, me parece que es una solución increíble, pero especialmente para esas personas que no pueden evitar estar en mil proyectos a la vez. Siempre hay proyectos menores y más divertidos que pueden facilitar la procrastinación productiva.

    Por otro lado, no estoy del todo de acuerdo con eso de que los proyectos primeros no se van a realizar nunca. En primer lugar, una buena procrastinación productiva no debería ser abusiva. Y en segundo lugar, todos los proyectos de nuestras listas deberían atraernos en mayor o menor medida; y creo que ahí debería estar el criterio del orden de esta lista, y no en si se van a realizar o no.

    Esta es mi opinión como procrastinador y adicto a embarcarse en nuevos proyectos! ^^ Muchas gracias por la entrada! Me encantó! Y quiero felicitar al/los autor/es de la entrada, ya que el texto que se menciona no es tan claro ni explicativo 🙂

    E

  3. Hola:

    Llevo varios días queriendo comentar este artículo, pero como veréis la procrastinación es algo en lo que puedo considerarme un auténtico maestro 🙂 Finalmente, aquí estoy, y eso es lo importante.

    Quería comentar un par de cosas al hilo de esto, sin más pretensión que la que tiene un no neurocientífico que llega a este lugar por casualidad; la propuesta que se hace de tareas y tiempos libres es fenomenal y cierta… pero tiene, efectivamente, ese defecto tan jodiente que es el no poder hacer nunca las “grandes cosas” (salvo que seamos capaces de poner otras más grandes todavía… pero seamos sinceros, en el fondo eso sería autoengañarse la mayor parte de las veces). Lo que yo hago es escribir esa lista anti procrastinación, y cuando tengo ese tiempo libre de “joder, no sé qué carajo hacer”, simplemente la miro y, voilà, opresora amiga mía sabe lo que tengo por delante y lo que puedo hacer para rentabilizar al máximo mi tiempo.
    Sin embargo, queridos colegas procrastinadores del mundo, hay algo que aquí no se dice, pero que es bien cierto y me gustaría aportarlo: si no procrastinásemos lo más mínimo, ¿seríamos perfectos a nivel conducta? ¿Sentiríamos que nuestra vida es plenamente satisfactoria, burlando nuestro egoísta deseo de tirarnos como un buen saco de pereza en el bendito sofá? En mi humilde opinión, no. Y es que, en el fondo, procrastinar es algo tan natural y tan propio del ser humano, que quitárselo podría resultar en aquello de “fue peor el remedio que la enfermedad”. Ne quid nimis o, lo que es lo mismo, “nada en exceso”. Así pues, una lista que me apriete las tuercas está muy bien… pero poder escaquearme de mis obligaciones para darle un poco de vida a la vida es para mí como lo que creo que será para el diabético comerse un buen pedazo de pastel aún sabiendo que no le conviene demasiado. ¡Vivir, diablos! Porque maldito pastel cuando me mató, pero benditos serán desde mi tumba los instantes de gloria que viví mientras comía y que, de no haber sido, quizás me hubieran hecho más infeliz todavía que la propia muerte. ¿Hedonismo? No, simplemente felicidad con un moderado sentido de la responsabilidad, que es lo suyo.
    Un saludo desde Santiago, y felicidades por la entrada. Os pondría en un marcador, como me dije hace tiempo que haría, pero me da taaaata pereza… lo anotaré en mi lista, y tal vez mañana… 😀

  4. Hola! me gustó el alegato a favor de la procrastinación que hizo Jesús. No es procrastinar es vivir!
    Pero no estoy contigo en cuanto al ejemplo del diabético. Y lo digo con conocimiento de causa, porque si yo me como un pastel, al día siguiente me arrepiento una y mil veces…

    Pero por procrastinar que no quede!

  5. Lois, moi interesante a procrastinación (tiven que copiar e pegar a palabra, pois é tan interesante como dificil) pero parece que non poñedes solución: faremos ou inventaremos cousas que facer antes de que chegue o importante( que evitamos) e ise problema teñoo eu cos alumnos, non queren facer as cousas (sobre todo estudar, os deberes son mais doados) e dan voltas e voltas. Eu non lles mando facer a lista de menor a maior senón ao revés que empecen polo dificil, polo desagradable, para invertir a primeiras e mellores enerxías, e despois que sigan co facil, ¿será mellor que lles mande procrastinar ordenadamente e ata o final ou o que facía antes? (non me digas que o que lles veña mellor, pois eu a priori non o sei). ¿que me dis? Por certo é a primeira vez que leo algo así divertido e non estaba procrastinando, estou de folga…

  6. Hola Pepe,
    Grazas polo comentario. Coma experto na nobre arte da procrastinación o único consello que che puido ofrecer e que te asegures de que todas as cousas da lista teñan interese semellante (ou a lo menos non moi dispar). A procrastinación ten un grado de ambigüidade e caos que non fai se non engadirlle atractivo, mais coma na teoría da bolboreta, e pouco menos que imposible saber a priori que tarefas van a captar a atención dos alumnos, e case coma intentar adiviñar o fluxo da auga por un terreo tras unha simple e furtiva ollada. Ben sei que o que che dixen non axuda pero…
    Apertas,
    Lois

  7. “. . . anyone can do any amount of work, provided it isn’t the work he is supposed to be doing at that moment.”
    Robert Benchley, in Chips off the Old Benchley, 1949

  8. Con respecto a la pregunta de Xosé Ramos, deberíamos aclarar que el interés al que nos referimos (comentario 9) es para el profesor.
    De todas formas, no está claro que este método funcione para terceras personas porque cada uno se hace su propia lista de cosas por hacer. Así que el profesor lo tiene difícil para competir con el resto de las cosas que el alumno pueda tener en la lista (chicas, chicos, videojuegos, messi, botellón…). Muuy difícil.

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