Mentira número 2

Para la entrada de hoy… ¡he hecho un dibujo! Después de que algunas personas me preguntaran por la entrada de ayer, decidí pintar esta maravilla que tenéis aquí:

Aunque El Greco viese los emoticonos (muy de moda en el siglo dieciséis) achatados y los pintase achatados (para él), en realidad, cualquier otra persona “normal” vería, tanto el emoticono real como el pintado, como son…

Espero que haya quedado un poco más claro ahora.

Nuestra mentira número 2 está muy relacionada con la de El Greco. Y, de hecho, no es la mentira número 2 que debería haber sido, pero mientras hacía el dibujo de las caras sonrientes (que me ha llevado más tiempo del que parece) se me ha ocurrido que hay otro error que la gente comete mucho relacionado con el daltonismo.

El Daltonismo, que se llama así por el científico John Dalton, es una enfermedad genética que impide distinguir los colores, con frecuencia, el rojo y el verde. Esta es la definición de la enfermedad, pero hay mucha gente que piensa que lo que le pasa a una persona daltónica es que confunde, por ejemplo, el rojo y el verde, es decir, que ve rojo lo que es verde y verde lo que es rojo. Bien, esto no es así.

Y esa es la mentira de hoy. Supongo que algunos estaréis pensando “pobre, invirtió tanto tiempo en hacer el dibujo, que luego no tuvo tiempo para trabajar en la mentira de hoy” o bien “este tipo no trabaja una mierda”, según vuestro nivel de descontento. Así que añadiré algo para mejorar vuestro concepto de mí. Algo que es muy importante. Porque no es que la gente aprendiese mal en la escuela lo que era el daltonismo y piense que provoca unos síntomas en lugar de otros, no. Es que los síntomas que ellos proponen son imposibles. No se pueden confundir dos colores, pensando que uno es el otro y viceversa. Es imposible. Sólo se pueden distinguir unos de otros, pero no existe una manera fijada de ver el verde, no existe un concepto absoluto de verde. Pensad que lo que hay en la cabeza son sólo impulsos eléctricos y no existe un grupo de impulsos adjudicado al verde y otro al rojo. Por lo tanto no hay forma de ver equivocadamente (es decir, con el grupo que no es) el verde. Si lo distingues de los otros, lo ves.

Espero que este final os haya gustado más. Si no, mañana, más mentiras.

Luis M. Martínez Otero y Manuel Molano Mazón

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2 comentarios sobre “Mentira número 2

  1. Pingback: Mentira número 4

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